La Prudencia es la virtud
de actuar de forma justa, adecuada y con cautela, definida por los Escolásticos
como la recta ratio agibilium, para diferenciarla del arte recta
ratio factibilium. También se entiende como la virtud
de comunicarse con los demás por medio de un lenguaje claro, literal, cauteloso
y adecuado, así como actuar respetando los sentimientos, la vida y las libertades de las demás personas. Actualmente se ha impuesto
el significado de actuar con precaución para evitar posibles daños.
Para
la ética católica, la prudencia
dispone la razón a discernir el verdadero bien del mal para cada circunstancia,
y a elegir los medios adecuados para realizarlo. Es una de las cuatro virtudes cardinales. Es
guía de las demás virtudes, indicándoles su regla y medida
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La
prudencia es una virtud de la razón, no especulativa, sino práctica: la cual
es un juicio, pero ordenado a una acción concreta.
La
prudencia nos ayuda a reflexionar y a considerar los efectos que pueden
producir nuestras palabras y acciones, teniendo como resultado un actuar
correcto en cualquier circunstancia. La prudencia en su forma operativa es un
puntal para actuar con mayor conciencia frente a las situaciones ordinarias
de la vida.
La
prudencia es la virtud que permite abrir la puerta para la realización de las
otras virtudes y las encamina hacia el fin del ser humano, hacia su progreso
interior.
La
prudencia es tan discreta que pasa inadvertida ante nuestros ojos. Nos
admiramos de las personas que habitualmente toman decisiones acertadas, dando
la impresión de jamás equivocarse; sacan adelante y con éxito todo lo que se
proponen; conservan la calma aún en las situaciones más difíciles, percibimos
su comprensión hacia todas las personas y jamás ofenden o pierden la
compostura. Así es la prudencia, decidida, activa, emprendedora y
comprensiva.
El
valor de la prudencia no se forja a través de una apariencia, sino por la
manera en que nos conducimos ordinariamente. Posiblemente lo que más trabajo
nos cuesta es reflexionar y conservar la calma en toda circunstancia, la gran
mayoría de nuestros desaciertos en la toma de decisiones, en el trato con las
personas o formar opinión, se deriva de la precipitación, la emoción, el mal
humor, una percepción equivocada de la realidad o la falta de una completa y
adecuada información.
La
falta de prudencia siempre tendrá consecuencias a todos los niveles, personal
y colectivo, según sea el caso. Es importante tomar en cuenta que todas
nuestras acciones estén encaminadas a salvaguardar la integridad de los demás
en primera instancia, como símbolo del respeto que debemos a todos los seres
humanos.
El
ser prudente no significa tener la certeza de no equivocarse, por el
contrario, la persona prudente mucha veces ha errado, pero ha tenido la habilidad
de reconocer sus fallos y limitaciones aprendiendo de ellos. Sabe rectificar,
pedir perdón y solicitar consejo.
La
prudencia nos hace tener un trato justo y lleno de generosidad hacia los
demás, edifica una personalidad recia, segura, perseverante, capaz de
comprometerse en todo y con todos, generando confianza y estabilidad en
quienes nos rodean, seguros de tener a un guía que los conduce por un camino
seguro.
Como alcanzarla:
· El
recuerdo de la experiencia pasada: Si una persona no sabe reflexionar sobre
lo que le ha sucedido a él y a los demás, no podrá aprender a vivir. De esta
manera la historia se transforma en maestra de la vida.
· Inteligencia
del estado presente de las cosas: El obrar prudente es el resultado de un
“comprender” mirando la comprensión como la total responsabilidad, como el
verdadero amor que libera de las pasiones para llegar al final de la vocación
humana “el conocimiento”.
· Discernimiento
al confrontar un hecho con el otro, una determinación con la otra. Descubrir
en cada opción las desventajas y las ventajas que ofrecen para poder llegar a
realizar una buena elección.
· Asumir
con humildad nuestras limitaciones, recurrir al consejo de todas
aquellas personas que puedan aportarnos algo de luz.
· Circunspección
para confrontar las circunstancias. Esto sería que alguna acción mirada y
tomada independientemente puede llegar a ser muy buena y conveniente, pero
viéndola desde dentro de un plan de vida, de un proyecto de progreso
personal, se vuelve mala o inoportuna
La
experiencia es, sin lugar a dudas, un factor importante para actuar y tomar
las mejores decisiones. Aprender o no es nuestra opción.
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