La fidelidad es la capacidad espiritual, el poder o la virtud de dar cumplimiento a las promesas. Prometer es una acción soberana; revela una gran soberanía de espíritu, ya que exige decidir hoy lo que se va a hacer en adelante, bajo condiciones que no se pueden prever. El que promete corre un serio riesgo porque se compromete a actuar de la forma que hoy juzga óptima en situaciones que pueden llevarle a pensar y sentir de modo distinto. El que es fiel cumple la promesa a pesar de los cambios en las ideas, las convicciones y los sentimientos, que pudiera provocar el tiempo. El que promete se adelanta al tiempo de modo lúcido y libre. El que cumple fielmente lo prometido lo hace consciente y voluntariamente. ¿Qué es lo que mueve su voluntad a mantenerse fiel? Es la decisión de crear su vida en cada instante conforme al proyecto establecido en el acto de la promesa.
También se puede decir que la fidelidad es la capacidad de no engañar, no traicionar a los demás. Es un valor moral que faculta al ser humano para cumplir con los pactos y compromisos adquiridos. La fidelidad es entonces el cumplimiento de la palabra dada.
La Fidelidad en términos
sentimentales suele estar referida al compromiso que dos personas tienen entre
si. Esto implica un contrato o compromiso entre ambas personas, esto es, el
vivir el uno para el otro, independientemente de las circunstancias de la vida.
Romper este vínculo equivale a ser "infiel". En diversas culturas
este compromiso está ligado al noviazgo o matrimonio, siendo más profundo este
último, valorando por encima el querer a la persona amada que a los
sentimientos del propio ser. La Fidelidad, en este sentido es una virtud
excelsa a unos ojos y un prejuicio para otros. En los tiempos antiguos era
motivo de escándalo mancillar el vínculo matrimonial (fidelista). Considerado
una afrenta a la persona amada, desde entonces a través de los tiempos no ha
variado de forma que aún hoy en día sigue siendo un daño moral.







